jueves, 18 de julio de 2013

Citas perdidas entre libros III

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¡Hola Perdidos/as!

¿Cómo va todo? Hoy os traigo una nueva entrada de esta sección que dejé abandonada hace un tiempo. Citas perdidas entre libros es un lugar donde compartir algunas palabras escritas en las novelas que haya leído.

Hoy os dejo con unas cuantas de la novedad de Planeta y Fernando Delgado, Me llamo Lucas y no soy  perro, una novela como ya sabéis que me gustó muchísimo. Sólo voy a poner las propias del autor. Espero que os gusten.


"La madre de la niña, que no era chica y nació en Algemesí, explicaba que a su hija le daban miedo los perros, pero a mí me daban miedo la madre y la niña. 
La niña, porque en cuanto creciera podría comer carne de perro-decía el abuelo Veremundo que los chinos se zampan los perros con facilidad-, y la madre, porque, bajo la influencia de la niña china, podría cogerle el gusto a la carne de perro y meterme en la olla."

"Aquí me tienen ustedes con un miedo a los orientales que ni las pelotas que me compra mamá en El Corte Chino las acepto."

"Sentaba a un cerdo a su mesa, porque el cerdo era de la familia."

"Aunque la peor enemiga de un perro que yo he conocido era la sirvienta dominicana que teníamos en casa. Altagracia se llamaba aquel personaje. 
La dominicana me llamaba "puto perro" y aprovechaba mi debilidad por la comida para tratar de que engullera todo lo que se le ponía ácido.
Y lo peor era que, ácido hasta dar asco, yo lo engullía como si un puto perro fuera. Después venía la cagalera y la preocupación de mamá."

"Pero lo que son las cosas: Duli cagaba en la alfombra o se meaba en las patas del aparador para afirmarse como perro, mientras que a mí se me negaba el baño y sólo podía hacer mis necesidades entre los matorrales del jardín o cuando me llevaban al parque. Yo prefería los matorrales del jardín, eran un retrete más intimo."

"Este perro-refiriéndose a mí; jamás me llamaba por mi nombre; "ese perro se llama Lucas", me defendía mamá-está cada día más hermoso.
Le brillaban los ojos cuando lo decía, y se relamía como si quisiera meter en mis carnes un tenedor."

"Sabiendo que a la abuela le gustan mucho los reyes y las reinas, le mintió: 
-Los primos de Lucas viven en Buckingham Palace-le dijo-, son perros de la reina de Inglaterra.
-Pues yo a su majestad la reina Isabel jamás la he visto con perros; a los chuchos como éste los he visto siempre con los ciegos.
-Ruegue a Dios entonces para que no necesite uno."

"Lo que pasaba era que el hombre quería ser mi amigo o al menos pretendía ser bueno conmigo. Y también él parecía ir a ninguna parte. O a lo mejor buscaba su casa como yo."

"Me miró y no sabía yo si con aquella mirada me estaba preguntando si quería seguir con él o se estaba despidiendo. Ante la duda, lo seguí.
Y me acarició.
Me acarició como si me agradeciera la compañía. 
No sabía hacia dónde se dirigía, pero tampoco yo sabía adónde me dirigía yo."

"Y cuando a veces despertaba y oía sus ronquidos, me llenaba de alegría y ladraba, como si ya no quisiera ser un niño, sino el perro fiel de un fiel mendigo, protegiéndonos el uno al otro."

"Soñaba con mi mendigo, que decía ser perro, sí, un perro como esos compañeros tuyos, Luchas, un perro que prefiere el campo, a solas, la ruina de una casa más que una casa un mendrugo de pan más que el pienso; antes que una jaula, Luchas, antes que una jaula."

"Caminaba lentamente y con la mirada perdida, más perdida que la de Duli, pero más ordenada, más tranquila, como circulando por otro mundo, como si se hubiera muerto pero siguiera allí."



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